La empresa familiar

Aspectos básicos para organizar la transmisión de una empresa familiar

La planificación de la transmisión de una empresa familiar requiere atender a una serie de cuestiones fundamentales, tanto desde el punto de vista fiscal como organizativo:

  • Fiscalidad en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF): En las transmisiones lucrativas (donaciones) de empresas o participaciones a favor de descendientes, el transmitente puede beneficiarse de la no integración de la ganancia patrimonial en su IRPF, siempre que se cumplan determinados requisitos, como tener 65 años o más y cesar en las funciones de dirección y en la percepción de remuneraciones por dichas funciones desde el momento de la transmisión. El adquirente debe mantener la empresa o las participaciones durante los cinco años siguientes, salvo fallecimiento, y no realizar actos que minoren sustancialmente su valor. Además, el donatario se subroga en los valores y fechas de adquisición del donante, lo que afecta a futuras transmisiones.
  • Exención en el Impuesto sobre el Patrimonio: Para que las participaciones en la empresa familiar estén exentas en el Impuesto sobre el Patrimonio, es necesario que la actividad empresarial se ejerza de forma habitual, personal y directa, y que constituya la principal fuente de renta del sujeto pasivo. Además, debe cumplirse un porcentaje mínimo de participación (al menos el 5% individualmente o el 20% conjuntamente con familiares) y que al menos uno de los miembros del grupo familiar ejerza funciones de dirección y perciba por ello una remuneración significativa.
  • Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones: La transmisión inter vivos (donación) de la empresa familiar puede beneficiarse de una reducción significativa en la base imponible, siempre que se cumplan los requisitos de exención en el Impuesto sobre el Patrimonio y se mantenga la actividad durante el plazo exigido.
  • Planificación sucesoria y estructura societaria: Es recomendable prever la sucesión en la gestión y en la propiedad, mediante la elaboración de protocolos familiares, la posible constitución de sociedades holding para facilitar la gestión y la sucesión, y la organización de la estructura de la empresa para garantizar la continuidad y evitar conflictos entre los sucesores.
  • Motivación económica y neutralidad fiscal: Las operaciones de reorganización (aportaciones, escisiones, fusiones) deben estar justificadas por motivos económicos válidos (continuidad, profesionalización, diversificación de riesgos, relevo generacional, etc.), ya que la normativa fiscal exige que no se realicen con la mera finalidad de obtener ventajas fiscales.

En conclusión, la transmisión de la empresa familiar por jubilación del propietario exige una cuidadosa planificación fiscal y organizativa, el cumplimiento de los requisitos legales y fiscales para acceder a los beneficios previstos, y la adopción de medidas que garanticen la continuidad y estabilidad de la empresa en el relevo generacional.

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